¡Feliz Bicentenario Argentina!

Imagen de AFEET ARGENTINA

Las principales ciudades de Argentina se tiñeron de celeste y blanco para celebrar la llegada del 9 de julio, cuando se cumplirán 200 años de su independencia de España. En la víspera del bicentenario, este viernes, miles de personas se acercaron al centro de las capitales provinciales con banderas en la mano, escarapelas y pines en la ropa, e incluso ponches albicelestes para disfrutar de los numerosos espectáculos programados a lo largo de todo el día para conmemorar la fecha patria. Los festejos se prolongarán hasta la medianoche, cuando los participantes cantarán el himno nacional.

En Buenos Aires, las celebraciones comenzaron en la histórica Avenida de Mayo, donde se organizaron desfiles de trajes y bailes folclóricos y también se recreó la batalla de la primera invasión inglesa. Uno Al caer la noche, el festejo se trasladó al Teatro Colón y sus alrededores: a través de pantallas gigantes instaladas en la calle, una multitud siguió el espectáculo que se llevaba adelante en el interior del coliseo porteño. La Orquesta Filarmónica del Teatro Colón y artistas como César Isella, Raúl Lavié y Sandra Mihanovich subieron al escenario. Uno de los momentos más esperados era la actuación del grupo de humor musical Les Luthiers.

En la norteña ciudad de Tucumán, cuna de la independencia de Argentina, se vivió también una celebración multitudinaria en la víspera del bicentenario. Las plazas hoteleras están agotadas desde hace semanas por la conmemoración del 9 de julio, que estará encabezada por el presidente argentino, Mauricio Macri, en presencia del rey emérito de España, Juan Carlos I, y ministros de países de la región. 


El Papa Francisco envió una carta al Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), Mons. José María Arancedo, con motivo de celebrarse mañana 9 de julio el Bicentenario de la Independencia del país, una fecha en la que también invitó a rezar para que Cristo cuide y “defienda de todo tipo de colonizaciones” a la Patria Grande que soñaron San Martín y Bolívar.

“Celebramos doscientos años de camino de una Patria que, en sus deseos y ansias de hermandad, se proyecta más allá de los límites del país: hacia la Patria Grande (la unidad de todos los países hispanoamericanos), la que soñaron San Martín y Bolívar. Esta realidad nos une en una familia de horizontes amplios y lealtad de hermanos. Por esa Patria Grande también rezamos hoy en nuestra celebración: que el Señor la cuide, la haga fuerte, más hermana y la defienda de todo tipo de colonizaciones”, afirmó.

Francisco, que expresó a los argentinos su cercanía y oración, recordó que es en la escuela donde “nos enseñaban a hablar de la Madre Patria, a amar a la Madre Patria”.

“Aquí precisamente se enraíza el sentido patriótico de pertenencia: en el amor a la Madre Patria. Los argentinos usamos una expresión, atrevida y pintoresca a la vez, cuando nos referimos a personas inescrupulosas: ‘éste es capaz hasta de vender a la madre’; pero sabemos y sentimos hondamente en el corazón que a la Madre no se la vende, no se la puede vender... y tampoco a la Madre Patria”, advirtió en su mensaje.

Una Patria, señaló el Papa, de la cual sus “hijos más llagados” son “los enfermos, los que viven en la indigencia, los presos, los que se sienten solos, los que no tienen trabajo y pasan todo tipo de necesidad, los que son o fueron víctimas de la trata, del comercio humano y explotación de personas, los menores víctimas de abuso y tantos jóvenes que sufren el flagelo de la droga. Todos ellos llevan el duro peso de situaciones, muchas veces límite”.

En ese sentido, Francisco indicó que estos doscientos años son un llamado a “seguir caminando, mirar hacia adelante”.

“Para lograrlo pienso –de manera especial– en los ancianos y en los jóvenes, y siento la necesidad de pedirles ayuda para continuar andando nuestro destino. A los ancianos, los ‘memoriosos’ de la historia, les pido que, sobreponiéndose a esta ‘cultura del descarte’ que mundialmente se nos impone, se animen a soñar. Necesitamos de sus sueños, fuente de inspiración”.

Asimismo, “a los jóvenes les pido que no jubilen su existencia en el quietismo burocrático en el que los arrinconan tantas propuestas carentes de ilusión y heroísmo”.

“Solo si nuestros abuelos se animan a soñar y nuestros jóvenes a profetizar cosas grandes, la Patria podrá ser libre. Necesitamos de abuelos soñadores que empujen y de jóvenes que –inspirados en esos mismos sueños– corran hacia adelante”, expresó.

El Pontífice concluyó su carta pidiendo a Dios “que bendiga nuestra Patria, nos bendiga a todos nosotros; y a la Virgen de Luján que, como madre, nos cuide en nuestro camino”. “Y, por favor –solicita a Mons. Arancedo–, no te olvides de rezar por mí”.